Editorial

López Obrador quiere

meter las manos al INE

Desde hace ya varios días el Presidente Andrés Manuel López Obrador se ha olvidado de la contingencia sanitaria provocada por el virus Covid-19, ya no le importa si los ciudadanos se quedan en su casa o si, de una vez por todas, salen a las calles, a las plazas, a los lugares públicos, a pesar de que la pandemia no sólo no se ha controlado, sino que se encuentra en su pico más alto, cada día con un nuevo número record de muertes y contagios.
No, lo que en realidad tiene en mente el jefe del ejecutivo federal es la elección intermedia del 2021, cuando se renovarán 15 gubernaturas, 500 diputados federales, 1063 diputados locales y 1921 presidentes municipales y alcaldes.
Esta elección intermedia será vital para que López Obrador siga manteniendo el control del Congreso federal de cara a la elección presidencial de 2024, y con ello que sus propuestas y proyectos de ley sigan siendo aprobados sin problema por la aplanadora Morenista que actualmente controla la Cámara de diputados federal.
Pero además la elección de 2021 será una muestra del grado de aprobación ciudadana que aún tiene el Presidente, quien pretende ampliar su “proyecto” de gobierno, por lo menos 2 sexenios más.
Y es por eso que utiliza cualquier foro y cualquier momento, principalmente las conferencias mañaneras, para despotricar en contra, no sólo de sus adversarios políticos, sino de cualquier persona que se atreva a cuestionar alguna de sus decisiones de gobierno.
Y ahora, después de criticar el actuar de partidos políticos, ex presidentes, gobernadores, periodistas, empresarios, y hasta de las mismas instituciones de su gobierno, Andrés Manuel va contra el Instituto Nacional Electoral (INE), y pretende levantarse como una especie de vigilante del próximo proceso electoral.
López Obrador se olvida de que ya no es oposición, que ahora es el jefe del ejecutivo federal, y que por ello debe respetar a los organismos autónomos.
El presidente no puede ser quien supervise el proceso electoral, la ley no lo establece, esa es responsabilidad del INE y del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
El Presidente argumenta que el INE “… nunca garantizaron elecciones limpias…”, ¿y las elecciones que el ganó, tampoco lo fueron? ¿Sería neutral si hubiera algún tipo de fraude por parte de Morena en contra de algún candidato del PAN o PRI?
El verdadero problema es que, desde que ganó la presidencia, López Obrador ha venido a la baja en la aprobación ciudadana, en la última encuesta de Consulta Mitofsky Andrés Manuel contaba con un 46.1 % de preferencia ciudadana, 24 puntos menos que hace año y medio cuando inició su mandato, y la tendencia sigue a la baja muy rápidamente, y se acrecentará conforme sigan incrementándose los números de muertos y contagiados por el virus Covid-19, el número de desempleo que tendremos en el país a causa de la pandemia, y la caída en la economía del país; además de la creciente inseguridad que se vive en el país.
Andrés Manuel lo sabe, y desde ahora quiere buscar culpables de una posible catástrofe electoral para él y su partido.